GALERÍA FOTOGRÁFICA
   
NAVIDAD 2006 ESC. LOS PADILLA LA GAVIA CURSO 06-07
VIAJE A RONDA 14-12-06 NAVIDAD 2006 ESC. LA GAVIA
TEATRO-MUSEO LOCAL 2006 EUCARISTÍA DÍA FUNDACIÓN 2006
FIESTAS EN LA GAVIA 2006 MUSEO PICASSO Y PRINCIPIA 2006
EDUCACIÓN VIAL 2006 ENCUENTRO MARIANO 2006
EUCARISTÍA ADVIENTO 2005 EXCURSIÓN FINAL 2006
FIN DE CURSO 2006  
   
   
Escuelas Diocesanas.

 

   Las dos escuelas diocesanas de Álora  pertenecen a la  Fundación  de Enseñanza Santa María de la Victoria, que  nace como tal el día 1 de noviembre de 1992, fruto de la fusión y transformación en una única Fundación de los antiguos Patronato Mixto de Educación Primaria (escuelas rurales), Patronato Diocesano de Enseñanza (colegios diocesanos de Málaga y Marbella) y Patronato de Santa Rosa de Lima (Centro de Bachillerato). Estos patronatos fueron fundados en las décadas de los cincuenta y sesenta por el Obispo de Málaga, Cardenal Herrera Oria. Dicha obra educativa y evangelizadora tuvo una enorme repercusión en la Diócesis debido al carácter específico con el que fue puesta en marcha.

    Destaca por sus peculiaridades la obra de las escuelas rurales, de las que llegaron a existir más de doscientas abiertas simultáneamente. Tenían como objetivo la escolarización de los niños de las zonas más inaccesibles y deprimidas de la provincia, en las que se constataba un altísimo índice de analfabetismo. Así mismo, tenían la misión primordial de evangelizar en aquellas zonas en las que se incardinaban, como se ponía de manifiesto en su concepción de "capilla-escuela". Para desarrollar toda ésta hubieron de formarse maestras y maestros especializados, capaces de desarrollar su labor profesional y su tarea evangelizadora.

    En la actualidad, el número total de alumnos diocesanos supera los cinco mil quinientos y los centros de la Fundación son:

  • 9 Colegios Diocesanos.
  • 2 Escuelas Infantiles.
  • 1 Centros de Enseñanza Secundaria.
  • 8 Colegios Rurales Agrupados.

    En Álora permanecen después de cincuenta años las escuelas rurales de          La Gavia (Barriada Bellavista) y Los Padilla (situada en el arroyo Ancón, casi en el límite con Almogía). Ambas pertenecen al Colegio Rural Agrupado Guadalhorce y albergan en sus unidades setenta alumnos.

 

 

La  Escuela  de  los  Padilla.

    Me ha acontecido en repetidas ocasiones en nuestro pueblo este final de conversación: "bueno os dejo, que me voy a la escuela de Los Padilla, a ver a los niños y a celebrar la Misa". "¿A Los Padilla?, ¿y eso donde está?"... Por eso, hace tiempo que pensé en escribir algún día sobre la escuela en cuestión y de refilón, de la entidad que la sustenta desde sus orígenes.

    La idea comienza allá por 1917, cuando el recién nombrado obispo administrador apostólico de Málaga, D. Manuel González, apenado por la escasez de centros de enseñanza en toda la provincia, promueve la creación de escuelas en las parroquias más pobres, tanto en la ciudad como en los campos más apartados. La diócesis hace un gran esfuerzo apoyando económicamente la incipiente labor educativa. Comienzan por usar algunas ermitas y capillas ya existentes, otras veces se alquilan almacenes o locales. Un letrero en la entrada anunciaba en todos los casos: "Escuelas Parroquiales del Corazón de Jesús". Pasaron muchas dificultades y carencias, pero se fueron superando gracias a la generosidad de muchos malagueños, porque era una obra que todos aplaudían.

    Málaga hasta muy avanzado el siglo XX, sólo contaba con un instituto de Enseñanza Media en la capital y otro en Antequera. La Universidad no existía. De ahí el favor general con el que gozaba la iniciativa de las escuelas, incluso por parte de personas no creyentes. Todo quedó paralizado a partir de 1931. Cuando se acerca el final de la década de los 40, llega a la diócesis el obispo Herrera Oria, de quien escribe con tanta unción en el anterior número de este periódico el buen amigo Regino Bootello, centrándose en la cantidad de obras sociales que en favor de Málaga emprendió el que luego fuera cardenal Herrera Oria. Defiende el derecho de las personas a la educación, cuando la casi tercera parte de la población de Málaga es totalmente analfabeta. En 1954 crea el Patronato Mixto de las escuelas Rurales. Fomenta la creación de becas y apoyos. Un buen grupo de maestras se entusiasman con la labor. Se recibe ayuda del Gobierno para la construcción de nuevas escuelas en barriadas pobres de la ciudad y en zonas rurales. Los párrocos y los vecinos colaboran activamente en todas la labores. Los seminaristas se distribuyen por las zonas de trabajo. La capilla escuela, con alojamiento para el maestro, se convierte en un centro de educación de niños, pero al mismo tiempo es referencia para todas las actividades de la población rural. Y junto al maestro o maestra, surge la figura de los misioneros rurales, sacerdotes que se distribuyeron por la diócesis y que hacían la labor de misioneros itinerantes, en muchas ocasiones asistentes sociales, portadores de encargos, y creadores de conciencia de la dignidad personal y social.

    El convento de Flores, dirigido por la Institución Teresiana, fue uno de los cuatro lugares de la Diócesis donde se formaron maestras y maestros rurales. Eran unos 250 maestros/as que estaban disponibles para ir a donde la misión fuese más necesaria. Se ofreció cultura, promoción social, habilidades varias, catequesis y Eucaristía. En los campos de Álora llegaron a funcionar más de 10 escuelas-capilla. Casi siempre edificadas en un solar cedido por una familia benefactora. Hoy en día, con el desarrollo de la atención estatal a la docencia, y la mejora de los medios de transporte, así como los cambios sociales operados entre nosotros, la mayor parte de ellas se ha cerrado, y los edificios han regresado a manos de los antiguos propietarios. Pero aún se forman niños y niñas de nuestro pueblo en dos escuelas de la Fundación Diocesana Santa María de la Victoria, que así se denomina en la actualidad el antiguo Patronato: en la escuela-capilla de La Gavia (Barriada de Bellavista), y el Los Padilla, allá por los Lagares, a 20 minutos en coche por carriles que discurren entre arroyos de torrente ocasional y surcando barrancos preciosos, dignos de cualquier expedición aventurera que se precie.

    En fin, como final, y pienso que cuando se conoce la trayectoria de la Diócesis de Málaga en este empeño por promover y educar a varias generaciones, y más aún cuando se habla con antiguos alumnos de las Escuelas-Capilla, uno se da cuenta de que ha sido una labor colectiva de los cristianos de Málaga digna de todo reconocimiento.

 

Francisco Javier Sánchez Núñez

Vicario Parroquial

Texto: Periódico Local Álora. Imprenta Castillo. 15 Junio 2006